Buena noche

24 diciembre 2009

"Esta noche es Nochebuena"

Esta noche es Nochebuena
y mañana Navidad
la caja de “La Estepeña”
verás lo que va a durar
(más los de vino y canela
a verano llegarán
salvo que a alguno que venga
se lo pongas sin piedad ).

El horno ya está zumbando
el cordero casi está,
el jamón se está cortando
y las gambas por pelar;
el queso de oveja y cabra,
un buen paté para untar,
el salmón con alcaparras…
la cena ya va a empezar.

“Que se calle todo el mundo
que el Rey ya mismo va a hablar”
(Algo que resulta absurdo
porque nadie lo entiende jamás;
de vocalizar va justo
aunque lo suela ensayar)
“¿Y qué ha dicho en el discurso?”
“No me he podido enterar,
que vosotros habláis mucho…
¿es que no os podéis callar?”

“¡Mamá que se quema el cordero!”
“Pues apaga el horno ya”
“Me estoy secando los pelos,
que otro lo apague, Mamá…
¿Y si lo apaga el abuelo? ”
“No, que se puede quemar”
“¿El abuelo o el cordero?”
“Déjalo, déjalo ya,
que quemado está más bueno,
con la piel bien ‘churruscá'”…

Y pronto empieza la cena,
un convite sin igual
donde se olvidan las penas
al tiempo de degustar
lo que en platos y bandejas
acaban de presentar.

Una velada magnífica,
toda una oportunidad
de entre delicia y delicia
pasar la Noche de Paz
todos juntos en familia.

Disfruta la Navidad.

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Una respuesta to “Buena noche”

  1. moramorao Says:

    Se ven, se arriman,

    puede que se rocen…

    Cuando se miran, es más intenso.

    Se acarician con la mirada desde lejos.

    Quizás ahora en la promiscuidad de la noche,

    quizá y sólo quizás, puede que hablen.

    Mucho sería un susurro perdido

    en la oscura esquina de un bar.

    Puede que fuese más de lo que se puedan permitir.

    Ese susurro oscuro no necesita siquiera llevar palabras.

    Sólo hay una cosa que se puedan decir:

    Hola…

    Cuando salieron del bar, ni mucho menos se iban a decir adiós…

    ¡Je, je, je!, me da risa recordar cómo se reían sólo de pensar

    que se estaban intentado despedir.

    Es obvio que alguien que se acaba de decir hola, no se va a decir

    adiós, así en seco, en una noche lluviosa y después de haber tomado

    una copa.

    Él supo el camino que llevaba a casa de ella,

    con tan sólo olisquear

    el rastro del perfume que ella había dejado por la calle.

    Ella sabía que la seguía con esa timidez, por cierto, poco propia de él, de la que había estado haciendo gala toda la noche.

    Bueno, digo que la seguía,

    pero la verdad es que la acompañaba a tan solo un milímetro de su nuca.

    Intento imaginarme qué sentía ella.

    Por la forma de andar, se veía cómoda y segura.

    Por la cara, era muy fácil saberlo: estaba contenta,

    tanto que se había olvidado abrir el paraguas… con la que estaba cayendo…

    Él haciendo uso de una tenue voz comenzó a cantar:

    I’m singing in the rain…

    Ella ya no pudo más.

    Se paró, se giró y lo miró a la cara,

    para soltarle una carcajada.

    Pero no pudo ni tan siquiera comenzar a sonreír

    cuando el chico poniéndose un dedo en la comisura de los labios

    comenzó a señalar sus labios.

    Quedándose quieto, cerró los ojos, y al momento ella apartó

    su dedo de los labios, para besarlo…


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