Es bastante habitual
que la gente se haga un huerto
donde poder cultivar
tomates, ajos, pimientos,
calabacines quizá,
cebollas tiernas y puerros,
y para ello utilizan
una casita en el pueblo
(a la parcela le quitan
tres o cuatro o cinco metros
y allí mismo lo cultivan
con amoroso deseo).
Pero aquesta plantación,
la que ha sido aprehendida
en una urbanización,
deja las expectativas
del humilde agricultor
que en su parcela cultiva
a la altura, con perdón,
de una cutre zapatilla.
La instalación poseía
no sólo ventilación
sino refrigeración,
correcta iluminación
y también calefacción
porque así se garantiza
además de discrección
(que el lugar les ofrecía)
una buena producción
de las plantas de María.
Mil plantas allí tenían
cuando fue la detención
(no es ninguna tontería)
pero me imagino yo
que dirán en su defensa
que la dicha producción
se quedaba en su despensa
para consumo interior…










