“Lapsus línguae” significa
que al decir una palabra
tu lengua se independiza
y dice, la descarada,
no aquello que tú indicas
sí, lo que le da la gana.
Y los ha habido famosos
como aquel de Zapatero
en el que dijo gozoso
haber cerrado un acuerdo
pensado para ayudar,
estimular y apoyar
un turismo de los buenos…
y también para follar
(vaya lapsus, Zapatero).
Pero el de hoy, me parece,
ser de lo más literal
pues el lapsus se refiere
a una una acción singular
donde la lengua interviene
¿qué mejor lapsus lingual?
Y es que hoy Rachida Dati
confundió al pronunciar
esa palabra tan fácil
que se pronuncia “inflación”
por otra que, aunque termina
también acabada en “-ón”,
otra cosa significa
pues pronunció “felación”.
¡Ay, mi querida ex-ministra!
Inflación y felación
son dos palabras distintas.
Quizá su equivocación
vino por pensar que había
que soplar en ambas dos
una para inflar, cual bimba,
por ejemplo un flotador,
y en la otra, felación,
soplar por esa “boquilla”
no tapada con tapón…
No sople esa boquilla,
no lo haga, por favor,
mires usted, doña Rachida,
es un pene y no un trombón.











29 septiembre 2010 a 1:04 pm
DESDE LUEGOOOOOOOOOOOOOOOOOOO….JAJAJAJAJA