Hoy España ha perdido
y ayer ganaron a España
y soñé, con añoranza,
otros tiempos ya vividos.
Goles le han metido cuatro,
que aplaudieron en las gradas,
que fueron facilitados
por Pepe y su mala pata
(la pata que ha resbalado
cuando el balón despejaba)
y también por los tres palos
con que Villa se encontraba
cada vez que ha rematado,
tirado o sacado falta.
Y por si eso fuera poco
esta misma tarde España
ha visto con gran asombro
el pedazo de canasta
que en el último minuto,
a falta de tres segundos,
los de Serbia le endosaban
y con la que se ha esfumado
la tan certera esperanza
de poder haber ganado
el mundial en que jugaba.
Pues qué quieren que les diga,
lo miro con añoranza
y me da melancolía
el ver otra vez a España
como fue toda la vida
jugando como podía
y sin ganar ni a las chapas.










