Estas huelgas tan salvajes
me hacen bastante gracia
porque, como siempre, hacen
que los ciudadanos paguen
(y además sin darles lástima).
Pues se pasan cuatro pueblos
con semejantes medidas
quienes bloquean el metro
sin importar lo que digan,
o si sufre el ciudadano
a quien le amargan la vida
al bloquearle las vias
que lo llevan al trabajo.
Sólo queda comprobar
si incumpliendo lo acordado
los huelguistas pagarán
por no acudir al trabajo
aun siendo servicios mínimos.
Y si a los de los piquetes,
por “su entrega” y “su servicio”,
les meten un buen paquete
casi, casi apocalíptico.
Ya lo dije en otra rima…
“Las huelgas debieran ser
en medio del Parlamento
o allí en mitad del Congreso
o en casa de aquellos que,
encargados del gobierno,
deciden cuándo y por qué…”
Eso sí sería honesto
¿Es que tan difícil es?










