Cuando queda ya muy lejos
aquello que se llamaba
según los libros de texto
cinturón de castidad,
volvemos a las andadas
mas por causa desigual.
Si el famoso cinturón
se usaba para evitar
que quien era el portador
(casi siempre portadora)
no pudiera fornicar
provocando la deshonra;
ahora tratan de evitar
que sucedan violaciones
y han llegado a fabricar
unos curiosos condones
que consiguen atrapar
al miembro que los aborde
sin poderlo ya sacar
sin ayuda hospitalaria.
Desarrollado en Sudáfrica,
es una funda de plástico
que se pone la usuaria
como si fuera un pesario
o tal si fuera un tampón,
y que tiene en su interior
aristas que, aserradas,
evitan la violación
y al tipo quitan las ganas.
Lo han tachado muchas gentes
de un “objeto medieval”…
La violación, indecente,
es la que a mí me parece
todo un “acto medieval”.











17 abril 2010 a 1:29 pm
ostras!!